1. Jesús fundó una sola religión cristiana verdadera. Por lo tanto, hoy día únicamente tiene que haber un grupo de adoradores verdaderos de Jehová Dios. (Juan 4:23, 24; Efesios 4:4, 5.) La Biblia enseña que son pocos los que andan por el camino estrecho que lleva a la vida. (Mateo 7:13, 14.)
2. La Biblia predijo que después de la muerte de los apóstoles se introducirían poco a poco en la congregación cristiana enseñanzas falsas y prácticas no cristianas. Habría hombres que arrastrarían a los creyentes tras de sí y los apartarían de seguir a Cristo. (Mateo 7:15, 21-23; Hechos 20:29, 30.) Por eso vemos tantas religiones distintas que dicen ser cristianas. ¿Cómo podemos identificar a los cristianos verdaderos?
3. Lo que más se destaca de los cristianos verdaderos es que tienen auténtico amor entre sí. (Juan 13:34, 35.) No se les ha enseñado a considerarse superiores a las personas de otras razas o color de piel. Tampoco se les ha enseñado a odiar a la gente de otros países. (Hechos 10:34, 35.) De ahí que no tomen parte en ninguna guerra. Los cristianos verdaderos se tratan unos a otros como hermanos y hermanas. (1 Juan 4:20, 21.)
4. Otra marca identificadora de la religión verdadera es el profundo respeto que sus miembros profesan a la Biblia. La aceptan como la Palabra de Dios y creen lo que dice. (Juan 17:17; 2 Timoteo 3:16, 17.) Para ellos, la Palabra de Dios es más importante que las ideas o costumbres humanas. (Mateo 15:1-3, 7-9.) Procuran regirse por ella en su vida cotidiana. Así que no predican una cosa y practican otra. (Tito 1:15, 16.)
5. Los que practican la religión verdadera también tienen que honrar el nombre de Dios. (Mateo 6:9.) Jesús dio a conocer el nombre de Dios, Jehová, y los cristianos verdaderos deben hacer lo mismo. (Juan 17:6, 26; Romanos 10:13, 14.) ¿Quiénes son los que divulgan el nombre de Dios en su vecindario?
6. Los cristianos verdaderos tienen que predicar el Reino de Dios. Jesús lo hizo. Él siempre hablaba acerca del Reino. (Lucas 8:1.) Además, mandó a sus discípulos que predicaran ese mismo mensaje en toda la Tierra. (Mateo 24:14; 28:19, 20.) Los cristianos verdaderos creen que lo único que traerá verdadera paz y seguridad a la Tierra es el Reino de Dios. (Salmo 146:3-5.)
7. Los discípulos de Jesús no son parte de este mundo malvado. (Juan 17:16.) No se mezclan en las cuestiones políticas ni en las controversias sociales del mundo. Evitan la conducta, las prácticas y las actitudes perjudiciales que son comunes en el mundo. (Santiago 1:27; 4:4.) ¿Conoce usted algún grupo religioso en su vecindario que posea estas marcas identificadoras del cristianismo verdadero?
1. No todas las creencias y costumbres son malas. Pero Dios no aprueba las que provienen de la religión falsa o contradicen las enseñanzas de la Biblia. (Mateo 15:6.)
2. Trinidad: ¿Es Jehová una Trinidad, es decir, tres personas en un solo Dios? No. Jehová, el Padre, es el único Dios verdadero. (Juan 17:3; Marcos 12:29.) Jesús es Su Hijo primogénito, y está subordinado a Dios. (1 Corintios 11:3.) El Padre es mayor que el Hijo. (Juan 14:28.) El espíritu santo no es una persona; es la fuerza activa de Dios. (Génesis 1:2; Hechos 2:18.)
3. Navidad y Pascua Florida: Jesús no nació el 25 de diciembre, sino alrededor del 1 de octubre, una época del año en la que los pastores cuidaban sus rebaños al aire libre por la noche. (Lucas 2:8-12.) Jesús nunca mandó a los cristianos que celebraran su nacimiento. Lo que sí les dijo que conmemoraran, o recordaran, fue su muerte. (Lucas 22:19, 20.) La Navidad y sus costumbres provienen de religiones falsas de la antigüedad. Lo mismo puede decirse de las costumbres de la Pascua Florida, como las que se relacionan con los huevos y conejos de Pascua. Los primeros cristianos no celebraban la Navidad ni la Pascua Florida, ni tampoco lo hacen los cristianos verdaderos de la actualidad.
4. Cumpleaños: Las únicas dos celebraciones de cumpleaños que se mencionan en la Biblia corresponden a personas que no adoraban a Jehová. (Génesis 40:20-22; Marcos 6:21, 22, 24-27.) Los primeros cristianos no celebraban cumpleaños. Esa costumbre proviene de las religiones falsas de la antigüedad. Los cristianos verdaderos hacen regalos y pasan buenos ratos juntos en otras ocasiones durante el año.
5. Temor a los muertos: Los muertos no pueden hacer ni sentir nada. Nosotros no podemos ayudarlos, y ellos no pueden hacernos daño. (Salmo 146:4; Eclesiastés 9:5, 10.) El alma muere; no continúa viviendo después de la muerte. (Ezequiel 18:4.) Pero a veces ángeles inicuos, llamados demonios, se hacen pasar por los espíritus de los muertos. Toda costumbre relacionada con temer o adorar a los muertos es incorrecta. (Isaías 8:19.)
6. Cruz: Jesús no murió en una cruz, sino en un poste o madero. La palabra griega que en muchas Biblias se traduce cruz, se refiere a una sola pieza de madera. El símbolo de la cruz proviene de religiones falsas de la antigüedad. Los primeros cristianos no utilizaban ni adoraban la cruz. Por lo tanto, ¿cree usted que estaría bien utilizar una cruz en nuestra adoración? (Deuteronomio 7:26; 1 Corintios 10:14.)
7. Quizás sea muy difícil abandonar algunas de esas creencias y costumbres. Tal vez haya parientes o amigos que traten de convencerle de que no cambie de creencias. Pero agradar a Dios es más importante que agradar al prójimo. (Proverbios 29:25; Mateo 10:36, 37.)
1. La Biblia es un valioso regalo de Dios. Es como una carta que un padre amoroso dirige a sus hijos. Nos dice la verdad acerca de Dios: quién es y cuáles son sus normas. Explica cómo hacer frente a los problemas y cómo hallar verdadera felicidad. Solo la Biblia nos dice lo que tenemos que hacer para agradar a Dios. (Salmo 1:1-3; Isaías 48:17, 18.)
2. La Biblia fue escrita por unos cuarenta hombres durante un período de mil seiscientos años a partir de 1513 a.E.C. La componen 66 libritos. Los escritores fueron inspirados por Dios, es decir, transcribieron los pensamientos de Él, no los propios. De modo que el Autor de la Biblia no es ningún ser humano en la Tierra, sino el Dios celestial. (2 Timoteo 3:16, 17; 2 Pedro 1:20, 21.)
3. Dios se aseguró de que la Biblia se copiara con exactitud y se conservara. Se han impreso más ejemplares de la Biblia que de cualquier otro libro. No todos se alegrarán de que usted estudie la Biblia, pero no permita que eso le detenga. Su futuro eterno depende de que llegue a conocer a Dios y haga su voluntad a pesar de la oposición. (Mateo 5:10-12; Juan 17:3).
1. Los siervos de Dios aman lo bueno, pero también tienen que aprender a odiar lo malo. (Salmo 97:10.) Eso significa evitar ciertas prácticas que Dios odia. ¿Cuáles son algunas de ellas?
2. Fornicación: Las relaciones sexuales prematrimoniales, el adulterio, la bestialidad, el incesto y la homosexualidad son pecados graves contra Dios. (Levítico 18:6; Romanos 1:26, 27; 1 Corintios 6:9, 10.) Si un hombre y una mujer viven juntos sin estar casados, deben separarse o, de lo contrario, casarse legalmente. (Hebreos 13:4.)
3. Mentira, juego por dinero, robo: Jehová Dios no puede mentir. (Tito 1:2.) De ahí que las personas que desean su aprobación no deban mentir. (Proverbios 6:16-19; Colosenses 3:9, 10.) Todos los juegos por dinero promueven la codicia. Por eso los cristianos no juegan a la lotería ni al bingo ni apuestan a las carreras de caballos ni nada por el estilo. (Efesios 5:3-5.) Tampoco roban ni compran a sabiendas artículos robados ni se llevan cosas sin permiso. (Éxodo 20:15; Efesios 4:28.)
4. Arrebatos de cólera, violencia: La cólera descontrolada puede conducir a la violencia. (Génesis 4:5-8.) Los violentos no pueden ser amigos de Dios. (Salmo 11:5; Proverbios 22:24, 25.) No está bien que nos venguemos o que devolvamos mal por mal cuando alguien nos hace algo malo. (Proverbios 24:29; Romanos 12:17-21.)
5. Hechicería y espiritismo: Algunas personas invocan a los espíritus para que les ayuden a curar enfermedades. Otras hechizan a sus enemigos para enfermarlos o hasta matarlos. Tras todas estas prácticas está Satanás. De modo que los cristianos no deben hacer nada de eso. (Deuteronomio 18:9-13.) La mejor protección contra los hechizos es permanecer cerca de Jehová. (Proverbios 18:10.)
6. Borrachera: Beber un poco de vino, cerveza u otra bebida alcohólica no es malo. (Salmo 104:15; 1 Timoteo 5:23.) Pero Dios no aprueba ni el beber en exceso ni la borrachera. (1 Corintios 5:11-13; 1 Timoteo 3:8.) Beber demasiado puede arruinar su salud y destrozar su familia. Además, puede hacerle ceder fácilmente a otras tentaciones. (Proverbios 23:20, 21, 29-35.)
7. Las personas que practican cosas que Dios dice que son impropias no heredarán el reino de Dios. (Gálatas 5:19-21.) Si usted ama de verdad a Dios y desea agradarle, podrá liberarse de tales prácticas. (1 Juan 5:3.) Aprenda a odiar lo que Dios dice que es malo. (Romanos 12:9.) Relaciónese con personas que se comportan de manera piadosa. (Proverbios 13:20.) Nuestros compañeros cristianos maduros pueden sernos de gran ayuda. (Santiago 5:14.) Sobre todo, cuente con la ayuda de Dios mediante la oración. (Filipenses 4:6, 7, 13.)
1. Orar es hablar humildemente con Dios. Hay que orar a Dios con regularidad. Si lo hacemos, nos sentiremos allegados a él como a un amigo muy querido. Aunque Jehová es muy grande y poderoso, escucha nuestras oraciones. ¿Ora usted a Dios regularmente? (Salmo 65:2; 1 Tesalonicenses 5:17.)
2. La oración es parte de nuestra adoración. Por eso, hemos de orar únicamente a Jehová Dios. Cuando Jesús estuvo en la Tierra, siempre oraba a su Padre, a nadie más. Nosotros hemos de hacer lo mismo. (Mateo 4:10; 6:9.) Pero debemos orar siempre en el nombre de Jesús. Así indicamos que respetamos la posición de Jesús y que tenemos fe en su sacrificio de rescate. (Juan 14:6; 1 Juan 2:1, 2.)
3. Cuando oramos a Dios, debemos hablarle desde el corazón. No debemos recitar nuestras oraciones de memoria ni leerlas de un devocionario. (Mateo 6:7, 8.) Podemos orar en cualquier posición respetuosa, en cualquier momento y en cualquier lugar. Dios oye hasta las oraciones que hacemos en silencio, en nuestro corazón. (1 Samuel 1:12, 13.) Es bueno que hagamos nuestras oraciones personales en un lugar tranquilo y aislado de otras personas. (Marcos 1:35.)
4. ¿Sobre qué asuntos puede usted orar? Sobre cualquier cosa que pudiera tener efecto en su amistad con él. (Filipenses 4:6, 7.) La oración modelo muestra que debemos orar a favor del nombre y el propósito de Jehová. También podemos pedirle que satisfaga nuestras necesidades materiales, que perdone nuestros pecados y que nos ayude a resistir las tentaciones. (Mateo 6:9-13.) Nuestras oraciones no han de ser egoístas. Solo debemos pedir cosas que estén en armonía con la voluntad de Dios. (1 Juan 5:14.)
5. Usted puede orar siempre que su corazón le motive a dar gracias a Dios o a alabarlo. (1 Crónicas 29:10-13.) No deje de orar cuando tenga problemas y su fe se vea sometida a prueba. (Salmo 55:22; 120:1.) También es apropiado orar antes de las comidas. (Mateo 14:19.) Jehová nos invita a que oremos en toda ocasión. (Efesios 6:18.)
6. Si cometemos un pecado grave, tenemos que orar sin falta y rogar a Jehová que nos muestre misericordia y nos perdone. Dios está listo para perdonar siempre y cuando le confesemos nuestros pecados y hagamos todo lo posible por no volver a cometerlos. (Salmo 86:5; Proverbios 28:13.)
7. Jehová solo escucha las oraciones de los justos. Para que Dios escuche sus oraciones, usted debe esforzarse al máximo por vivir en conformidad con Sus leyes. (Proverbios 15:29; 28:9.) Cuando ore, debe hacerlo con humildad. (Lucas 18:9-14.) Sus obras tienen que respaldar lo que pide en oración. Así demostrará que tiene fe y que ora con sinceridad. Solo entonces contestará Jehová sus oraciones. (Hebreos 11:6.)
1. Cuando Jesús estuvo en la Tierra, enseñó a sus seguidores a pedir en oración que venga el Reino de Dios. La palabra española reino se relaciona con un gobierno regido por un rey. El Reino de Dios es un gobierno especial. Está establecido en el cielo y gobernará sobre la Tierra. Santificará el nombre de Dios, es decir, lo hará santo. Hará que se efectúe la voluntad de Dios en la Tierra tal como en el cielo. (Mateo 6:9, 10.)
2. Dios prometió que Jesús llegaría a ser el Rey de Su Reino. (Lucas 1:30-33.) Cuando Jesús estuvo en la Tierra, demostró que sería un Gobernante bondadoso, justo y perfecto. Cuando regresó al cielo, no fue entronizado enseguida como Rey del Reino de Dios. (Hebreos 10:12, 13.) En 1914, Jehová le dio a Jesús la autoridad que le había prometido. Desde entonces, Jesús ha gobernado en el cielo como Su Rey nombrado. (Daniel 7:13, 14.)
3. Jehová también ha escogido a algunos hombres y mujeres fieles de la Tierra para que vayan al cielo. Estas personas gobernarán a la humanidad al lado de Jesús como reyes, jueces y sacerdotes. (Lucas 22:28-30; Revelación 5:9, 10.) Jesús llamó a estos cogobernantes en su Reino un rebaño pequeño. Son un total de 144.000. (Lucas 12:32; Revelación 14:1-3.)
4. Tan pronto como Jesús llegó a ser Rey, echó a Satanás y sus perversos ángeles del cielo y los arrojó a la región de la Tierra. Por eso las condiciones han empeorado tanto en la Tierra desde 1914. (Revelación 12:9, 12.) Guerras, hambres, pestes, aumento del desafuero..., todo ello forma parte de una señal que indica que Jesús está gobernando y que este sistema se encuentra en sus últimos días. (Mateo 24:3, 7, 8, 12; Lucas 21:10, 11; 2 Timoteo 3:1-5.)
5. Jesús pronto juzgará a las personas y las separará como un pastor separa a las ovejas de las cabras. Él considerará ovejas a aquellos que hayan demostrado ser sus súbditos leales, y les otorgará vida eterna en la Tierra. Las cabras serán los que hayan rechazado el Reino de Dios. (Mateo 25:31-34, 46.) En el futuro cercano, Jesús eliminará a todas las personas semejantes a cabras. (2 Tesalonicenses 1:6-9.) Si usted desea ser una de las ovejas de Jesús, tiene que prestar atención al mensaje del Reino y actuar en conformidad con lo que aprende. (Mateo 24:14.)
6. La Tierra está dividida en muchos países y cada uno tiene su propio gobierno. Las naciones suelen combatir entre sí. Pero el Reino de Dios reemplazará a todos los gobiernos humanos. Será el único gobierno en toda la Tierra. (Daniel 2:44.) Entonces ya no habrá más guerras, crímenes ni violencia. Todas las personas vivirán juntas en paz y unidad. (Miqueas 4:3, 4.)
7. Durante el Reinado Milenario de Jesús, las personas fieles llegarán a ser perfectas y toda la Tierra se convertirá en un paraíso. Para el final de los mil años Jesús habrá hecho todo lo que Dios quería que hiciera. Entonces entregará el Reino a su Padre. (1 Corintios 15:24.) ¿Por qué no les explica a sus amigos y seres queridos lo que el Reino de Dios hará?
1. Jehová creó esta Tierra para que los seres humanos disfrutaran de vivir en ella eternamente. Él quería que siempre estuviera habitada por personas felices y justas. (Salmo 115:16; Isaías 45:18.) La Tierra nunca será destruida; durará por toda la eternidad. (Salmo 104:5; Eclesiastés 1:4.)
2. Antes de crear al hombre, Dios escogió una pequeña parte de la Tierra, la convirtió en un hermoso paraíso y la llamó jardín de Edén. Allí colocó al primer hombre y a la primera mujer: Adán y Eva. Dios se proponía que tuvieran hijos y poblaran toda la Tierra. Poco a poco habrían convertido la Tierra entera en un paraíso. (Génesis 1:28; 2:8, 15.)
3. Adán y Eva pecaron porque desobedecieron deliberadamente la ley de Dios. Como consecuencia, Jehová los echó del jardín de Edén, y el paraíso se perdió. (Génesis 3:1-6, 23.) Pero Jehová no ha olvidado su propósito para la Tierra. Él promete convertirla en un paraíso habitado para siempre por seres humanos. ¿Cómo lo hará? (Salmo 37:29.)
4. Antes de que esta Tierra pueda ser un paraíso, tiene que desaparecer la gente inicua. (Salmo 37:38.) Esto ocurrirá en Armagedón, que es la guerra de Dios para poner fin a la iniquidad. A continuación, Satanás será encerrado por mil años, lo que significa que no quedará nadie inicuo para arruinar la Tierra. Únicamente sobrevivirá el pueblo de Dios. (Revelación 16:14, 16; 20:1-3.)
5. Entonces Jesucristo reinará sobre la Tierra por mil años (Revelación 20:6) y poco a poco irá eliminando el pecado de nuestra mente y nuestro cuerpo. Nos convertiremos en seres humanos perfectos tal como lo eran Adán y Eva antes de pecar. Entonces no habrá más enfermedad, vejez ni muerte. Los enfermos se curarán y los ancianos volverán a ser jóvenes. (Job 33:25; Isaías 33:24; Revelación 21:3, 4.)
6. Durante el Reinado de Mil Años de Jesús, las personas fieles trabajarán para convertir la Tierra entera en un paraíso. (Lucas 23:43.) Además, millones de muertos resucitarán y volverán a vivir como seres humanos en la Tierra. (Hechos 24:15.) Si hacen lo que Dios exige de ellos, seguirán viviendo eternamente en la Tierra. De lo contrario, serán aniquilados para siempre. (Juan 5:28, 29; Revelación 20:11-15.)
7. Así se cumplirá el propósito original de Dios para la Tierra. ¿Le gustaría tener parte en estas futuras bendiciones? En ese caso, tiene que seguir aprendiendo acerca de Jehová y continuar obedeciendo sus requisitos. Algo que le ayudará en esa dirección es asistir a las reuniones que se celebran en el Salón del Reino de los Testigos de Jehová de su localidad. (Isaías 11:9; Hebreos 10:24, 25.)
1. La palabra diablo significa alguien que dice mentiras malvadas acerca de otra persona. Satanás significa enemigo u opositor. Estos términos califican al principal enemigo de Dios. Al principio era un ángel perfecto que vivía con Dios en el cielo, pero luego se hizo vanidoso y quiso recibir la adoración que por derecho le pertenece a Dios. (Mateo 4:8-10.)
2. Este ángel, Satanás, habló con Eva a través de una serpiente y, con sus mentiras, consiguió que desobedeciera a Dios. De esta manera Satanás atacó la soberanía de Dios, es decir, su posición como el Altísimo. Puso en duda que Dios gobernara de manera adecuada y para el bien de Sus súbditos. También insinuó que ningún ser humano se mantendría leal a Dios. Al actuar así se convirtió en enemigo de Dios. De ahí que recibiera el nombre de Satanás el Diablo. (Génesis 3:1-5; Job 1:8-11; Revelación 12:9.)
3. Satanás trata de engañar a las personas para que lo adoren. (2 Corintios 11:3, 14.) Una manera de hacerlo es mediante la religión falsa. Si una religión enseña mentiras acerca de Dios, en realidad cumple el propósito de Satanás. (Juan 8:44.) Las personas que pertenecen a religiones falsas tal vez crean sinceramente que adoran al Dios verdadero, pero en realidad sirven a Satanás, pues él es el dios de este mundo. (2 Corintios 4:4.)
4. El espiritismo es otro medio que usa Satanás para controlar a la gente. Algunas personas tal vez invoquen a los espíritus para que las protejan, perjudiquen a otros, predigan el futuro o hagan milagros. Satanás es la fuerza malvada que está detrás de todas esas prácticas. Si queremos agradar a Dios, no debemos tener nada que ver con el espiritismo. (Deuteronomio 18:10-12; Hechos 19:18, 19.)
5. Satanás también engaña a la gente por medio del orgullo de raza extremado y la adoración de organizaciones políticas. Algunas personas creen que su nación o raza es superior a las demás. Pero eso no es cierto. (Hechos 10:34, 35.) Otras esperan que las organizaciones políticas resuelvan los problemas de la humanidad. De esta forma rechazan el Reino de Dios, el cual es la única solución para nuestros problemas. (Daniel 2:44.)
6. Otra manera de engañar Satanás a las personas es tentándolas con deseos pecaminosos. Jehová nos dice que evitemos las prácticas pecaminosas porque sabe que nos perjudicarán. (Gálatas 6:7, 8.) Puede que algunas personas quieran que usted se les una en tal proceder. Pero recuerde que en realidad es Satanás quien desea que usted haga esas cosas. (1 Corintios 6:9, 10; 15:33.)
7. Satanás puede valerse de persecución u oposición para que usted abandone a Jehová. Tal vez algunos de sus seres queridos se enfaden mucho por el hecho de que esté estudiando la Biblia. Otros quizás se burlen de usted. Pero ¿a quién le debe la vida? Satanás quiere asustarlo para que deje de aprender de Jehová. No permita que venza. (Mateo 10:34-39; 1 Pedro 5:8, 9.) Al resistir al Diablo, puede alegrar a Jehová y demostrar que apoya Su soberanía. (Proverbios 27:11.)